Volver a PortadaReunión del Consejo: 28-07-2020
28-07-20202 min de lectura7 visitas

El Gobierno saca pecho del escudo anticrisis: asegura haber movilizado un 20% del PIB entre ayudas, ERTEs y créditos

Economía cifra en una quinta parte de la riqueza nacional el impacto de su respuesta a la pandemia, mientras la EPA destapa la destrucción de más de un millón de empleos.

Ver acuerdo oficial en la web de La Moncloa

Enlace directo al comunicado institucional original publicado por el Gobierno de España.

¿Qué han aprobado exactamente?

No es una ley nueva, sino el balance de cuentas oficial del Ministerio de Asuntos Económicos. El Gobierno defiende que todas las medidas de emergencia puestas en marcha frente a la pandemia (los ERTEs para evitar despidos masivos, la prestación para autónomos, los avales públicos del ICO y los planes para sectores como el turismo o el motor) equivalen en conjunto a un 20% de todo el Producto Interior Bruto (PIB) del país.

¿Cuánto nos va a costar a todos los españoles?

Un 20% del PIB anual equivale aproximadamente a unos 224.000 millones de euros. Si repartimos esa masa de recursos entre los 48 millones de habitantes de España, salimos a unos 4.666,67 € por español movilizados entre gasto público, exoneraciones de cuotas y garantías estatales de crédito.

¿Quién sale ganando con esto?

Principalmente los 3,4 millones de trabajadores asalariados y más de 550.000 empresas que pudieron acogerse a los ERTEs para no cerrar definitivamente o quedarse en la calle sin ingresos, así como los autónomos que cobraron la prestación extraordinaria por cese o caída de facturación. En el lado opuesto, quedan fuera y sufren el golpe de lleno el millón de trabajadores que perdieron su empleo en el segundo trimestre y los negocios que no han podido sobrevivir a las restricciones.

¿Tiene letra pequeña o trampa?

¡Ojo aquí con las cifras infladas! Gran parte de ese "20% del PIB" no son transferencias directas de dinero en mano a fondo perdido, sino líneas de avales del ICO (es decir, préstamos bancarios que las empresas y autónomos tienen que devolver con intereses) y aplazamientos de impuestos. Además, el Gobierno maquilla las cifras de paro: aunque la tasa oficial apenas sube en 55.000 parados, la realidad es que hay más de un millón de ocupados menos, camuflados estadísticamente como "población inactiva" porque con el confinamiento la gente no podía salir a buscar trabajo de forma activa.

¿A partir de cuándo se aplica o qué hay que hacer?

Las medidas de choque y reactivación ya se han venido ejecutando de forma progresiva. Para las siguientes ayudas estructurales habrá que esperar: el Ejecutivo ha anunciado que la tercera fase, centrada en el plan de recuperación financiado con los fondos europeos, no se concretará ni se pondrá sobre la mesa hasta otoño.

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Texto administrativo original de La Moncloa (para verificación)

Titular oficial:

El impacto conjunto de las medidas asciende a un 20% del PIB

Redacción burocrática original:

Pool Moncloa/Borja Puig de la BellacasaDurante su intervención, la titular de Asuntos Económicos ha defendido que el Gobierno ha ofrecido medidas económicas y sociales en paralelo a la evolución de la pandemia y a la respuesta a la emergencia sanitaria. En este sentido, Nadia Calviño ha mantenido que en la primera fase de la pandemia o fase de resistencia, el Ejecutivo puso en marcha un plan de choque para apoyar al tejido productivo, proteger las rentas y a las familias, tratando así de minimizar el impacto negativo de la propia pandemia, de la caída de la demanda y de la reducción de la actividad económica. Entre esas iniciativas ha citado la flexibilización de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTES), las líneas de avales del ICO, la prestación extraordinaria para autónomos, y medidas de apoyo a los colectivos más vulnerables. "Este plan evitó un escenario disruptivo, que podía haber supuesto una caída del PIB de nuestro país incluso superior al 25% en el conjunto de 2020 poniendo en peligro más de tres millones de empleos adicionales", ha dicho. En relación con los ERTES, la vicepresidenta ha incidido en que se han realizado a través del diálogo social y "han permitido proteger con unas condiciones excepcionales hasta a 3,4 millones de personas y a más de 550.000 empresas". También ha señalado que más del 64% de los trabajadores -unos 2.200.000- que estaban en ERTES a finales de abril ya se han reincorporado a sus puestos de trabajo. En una segunda fase, el Gobierno impulsó un plan de reactivación de la actividad, la reapertura de los negocios y del empleo, sentando así las bases para "un crecimiento robusto en el próximo año". Con este fin, ha sostenido la vicepresidenta, se extendieron los instrumentos de la etapa anterior y se adoptaron planes específicos para los sectores más afectados por la crisis, como el turismo, el automóvil, la ciencia y la cultura. Calviño ha afirmado que el impacto conjunto de las medidas adoptadas en estas dos fases asciende a un 20% del PIB previsto para el año 2020. La vicepresidenta ha avanzado que, en una tercera fase, que se anunciará a partir del otoño, se implantará un plan de recuperación y resiliencia con el objetivo, no solo de impulsar el crecimiento económico a corto plazo, sino de apoyar, con los nuevos fondos comunitarios recientemente aprobados, un proceso de transformación y de modernización de la economía que favorezca un crecimiento "más inclusivo y sostenible" a largo plazo. Nadia Calviño ha manifestado que los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al segundo trimestre "son perfectamente coherentes con la evolución económica prevista en esta situación absolutamente extraordinaria". Los datos muestran un retroceso de la ocupación superior a un millón de personas respecto al trimestre anterior y un incremento del desempleo en 55.000 personas. "La diferencia que hay entre la caída de la ocupación y el relativamente limitado incremento de la tasa de paro se encuentra en la pronunciada subida de la población inactiva derivada de la dificultad de la búsqueda activa de empleo en la situación extraordinaria derivada de la pandemia", ha dicho. La ministra de Asuntos Económicos ha subrayado tres elementos recogidos en la EPA: la expansión del trabajo a distancia, el papel de los ERTES y el de la prestación por cese de actividad o caída significativa de los ingresos de los autónomos. "Refleja una caída muy limitada del trabajo por cuenta propia incluso un aumento de los autónomos sin asalariados con respecto al trimestre anterior". Calviño ha añadido que la previsión del Gobierno, recogido en el Programa de Estabilidad que envió a Bruselas en abril, se caracteriza por una caída intensa de la actividad limitada en el tiempo y una recuperación en forma de V asimétrica. A su juicio, el perfil y la rapidez de la recuperación dependerán de una serie de factores, el más relevante la evolución de la epidemia, no solo en España, sino en el mundo, de las respuestas en el ámbito sanitario y de política económica, y del impacto que tenga la epidemia en los distintos sectores.