Volver a PortadaReunión del Consejo: 09-09-2025
09-09-20252 min de lectura1 visitas

Prohibido fumar en terrazas y adiós a los vapers desechables: así te afectará la nueva ley antitabaco

Sanidad veta el tabaco y el vapeo en terrazas de bares, paradas de autobús, piscinas y coches de empresa, con multas que podrán llegar a los 600.000 euros.

Ver acuerdo oficial en la web de La Moncloa

Enlace directo al comunicado institucional original publicado por el Gobierno de España.

¿Qué han aprobado exactamente?

El Gobierno ha dado luz verde al anteproyecto de ley para endurecer al máximo la normativa contra el tabaco. Cuando entre en vigor, estará terminantemente prohibido fumar y vapear en las terrazas de bares y restaurantes, marquesinas de autobús, andenes, campus universitarios, piscinas públicas, espectáculos al aire libre y vehículos de trabajo. Además, se prohíbe fumar a menos de 15 metros de colegios, centros de salud y parques infantiles, se vetan por completo los cigarrillos electrónicos desechables (de un solo uso) y se prohíbe cualquier tipo de publicidad de tabaco o vapeo, incluso en redes sociales.

¿Cuánto nos va a costar a todos los españoles?

No tiene coste directo de fondos públicos; se trata de un cambio normativo o regulatorio.

¿Quién sale ganando con esto?

Salen ganando directamente las personas no fumadoras y los trabajadores de la hostelería, que dejarán de tragar humo ajeno en las terrazas, además de los menores de edad al retirarse del mercado los vapeadores de sabores llamativos. En el lado opuesto, salen perdiendo los fumadores (que ven muy reducidos sus espacios de ocio al aire libre), las empresas que comercializan vapers desechables y los hosteleros, que temen conflictos con clientes y pérdidas de consumiciones en el exterior de sus locales.

¿Tiene letra pequeña o trampa?

¡Ojo aquí! La gran trampa es que esto no entra en vigor mañana: de momento es solo un borrador (anteproyecto). El texto tendrá que pasar por el Congreso de los Diputados, donde sufrirá presiones del sector del tabaco, de la hostelería y de los partidos políticos, por lo que algunas medidas podrían rebajarse. Además, queda en el aire el enorme reto de la vigilancia: la ley no aclara con qué medios policiales se controlará que nadie fume en una parada de autobús o a 14 metros de un colegio, corriendo el riesgo de convertir a los camareros en vigilantes improvisados.

¿A partir de cuándo se aplica o qué hay que hacer?

Por ahora nada: aún no se puede multar ni exigir el cumplimiento de estas prohibiciones. El proyecto debe superar toda la tramitación en las Cortes Generales y publicarse en el Boletín Oficial del Estado. Hasta que la ley no se apruebe definitivamente y entre en vigor tras su plazo de adaptación, las normas actuales siguen vigentes.

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Texto administrativo original de La Moncloa (para verificación)

Titular oficial:

Modernización de la legislación contra el tabaquismo

Redacción burocrática original:

La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros | Pool Moncloa/César Porras El Consejo de Ministros ha abordado el anteproyecto que modifica la ley de medidas sanitarias contra el tabaquismo. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha señalado que se trata de una reforma "profunda" y "esperada", ya que "España ha sido vanguardia de la lucha contra el tabaco". García ha recordado que en 2005 se prohibió fumar en espacios cerrados y en 2010 se hizo en los bares y los restaurantes. "Los tiempos han cambiado, han aparecido nuevos productos y hay unas nuevas necesidades de salud pública", ha argumentado en la presentación de la norma. La titular de Sanidad ha subrayado también que el tabaco causa 140 muertes al día en España, es decir, 50.000 al año, y que el 30% de los casos de cáncer están relacionados con el factor de riesgo que supone el tabaquismo. La nueva ley regula todos los productos relacionados con el tabaco con contundencia, claridad y de la mano de la evidencia científica. Es una normativa -ha sostenido Mónica García- pensada para la gran mayoría de la población que no fuma, pero también para los fumadores que quieren dejar de serlo. La primera clave del anteproyecto es la ampliación de los espacios libres de humo. Cuando se apruebe la norma, no se podrá fumar en las terrazas, una medida que, según ha asegurado la ministra, está respaldada por la ciencia y la mayoría social. La prohibición se extiende a los campus, los patios escolares, las instalaciones deportivas, las piscinas de uso colectivo, los espectáculos públicos, las estaciones de autobuses, los andenes, las marquesinas y los vehículos de uso laboral. Mónica García ha destacado que, por primera vez, la prohibición afecta a los nuevos dispositivos, los vapeadores y los productos relacionados con el tabaco, que tendrán que respetar igualmente los perímetros de protección de al menos 15 metros alrededor de los centros educativos, sanitarios, culturales o deportivos, así como de los parques y los recintos infantiles. La ley, en segundo lugar, pone coto a la publicidad, la promoción y el patrocinio de los productos del tabaco y de sus derivados. La publicidad no podrá mostrar a personas fumando o vapeando en ningún medio, incluidas las redes sociales en las que intervengan presentadores, colaboradores o invitados, y tampoco podrán aparecer marcas, logotipos o dispositivos asociados al tabaco y sus productos. Su presencia estará igualmente prohibida en los escaparates. Además, se refuerzan las sanciones: quienes vulneren estas normas se podrán enfrentar a multas severas, de hasta 600.000 euros. En tercer lugar, se eliminan del mercado los cigarrillos electrónicos de un solo uso, los desechables. Estos dispositivos, ha defendido la ministra, se han convertido en los más atractivos para los jóvenes y son especialmente dañinos para el medio ambiente por los residuos que generan. "Son tóxicos con sabor a fresa", ha manifestado Mónica García. El cuarto pilar de la reforma es la puesta en marcha del Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, un espacio de trabajo conjunto del Gobierno, las comunidades autónomas, las sociedades científicas y la sociedad civil para promover iniciativas, programas y actividades en favor del cumplimiento de la ley. Además, fijará metas claras en la reducción del consumo del tabaco, elaborará cada dos años un informe sobre la aplicación y los resultados de la norma y contribuirá a coordinar la labor de las administraciones que son competentes en la comercialización y el consumo del tabaco. Por último, el anteproyecto promueve los programas de prevención, de educación y de cesación tabáquica desde la red sanitaria. "Queremos seguir impulsando desde nuestra atención primaria que la gente que quiera dejar de fumar pueda hacerlo a través de nuestro Sistema Nacional de Salud", ha indicado Mónica García. La ministra ha reiterado el compromiso del Ejecutivo con la salud pública por encima de los intereses comerciales. "Esta es la verdadera libertad, la de poder respirar aire limpio, la de trabajar sin poner en riesgo la salud, la de disfrutar del ocio sin tragar humo y la de vivir más y mejor", ha concluido.