Volver a PortadaReunión del Consejo: 07-04-2026
07-04-20262 min de lectura1 visitas

El Gobierno propone blindar el derecho al aborto en la Constitución

El Ejecutivo inicia el camino para incluir la interrupción voluntaria del embarazo en la Carta Magna, aunque necesitará el apoyo de la oposición para que no quede en papel mojado.

Ver acuerdo oficial en la web de La Moncloa

Enlace directo al comunicado institucional original publicado por el Gobierno de España.

¿Qué han aprobado exactamente?

El inicio del trámite para reformar la Constitución Española (en concreto, el artículo 43) con el fin de proteger expresamente el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo, siguiendo el ejemplo de países como Francia y Luxemburgo.

¿Cuánto nos va a costar a todos los españoles?

No tiene coste directo de fondos públicos; se trata de un cambio normativo o regulatorio.

¿Quién sale ganando con esto?

Las mujeres y los colectivos que defienden los derechos sexuales y reproductivos, ya que se busca dar máxima protección legal a este derecho frente a posibles cambios de gobierno o intentos judiciales de restringirlo.

¿Tiene letra pequeña o trampa?

La gran trampa de este anuncio es que no depende solo del Gobierno: cambiar la Constitución exige un pacto político muy amplio (tres quintas partes de los votos en el Congreso y en el Senado, o dos tercios del Congreso y mayoría absoluta del Senado). En el escenario político actual, sacar adelante esta reforma sin el acuerdo expreso del principal partido de la oposición es prácticamente imposible, por lo que corre el riesgo de quedarse en un mero gesto político. Además, si un 10% de los diputados o senadores lo pide, la reforma obligaría a convocar un referéndum a nivel nacional.

¿A partir de cuándo se aplica o qué hay que hacer?

Por ahora nada: aún no se puede aplicar ni cambia la ley de inmediato. El texto tiene que registrarse, debatirse y votarse en las Cortes Generales, un proceso parlamentario que se alargará durante meses.

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Texto administrativo original de La Moncloa (para verificación)

Titular oficial:

Apoyo social, refuerzo de la jurisprudencia y coherencia

Redacción burocrática original:

Ana Redondo ha sintetizado la motivación de la reforma constitucional en tres razones. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. | Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa En primer lugar, se trata de responder al "movimiento ultrarreacionario que ha puesto en la diana los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres a nivel global y también en nuestro país", según ha indicado la ministra. Redondo ha subrayado que, frente a ese movimiento institucionalizado en contra de las leyes de interrupción voluntaria del embarazo, la inmensa mayoría de la sociedad española es favorable a ese derecho. El proyecto busca, en segundo lugar, reforzar la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y aumentar las razones jurídicas para el aval del derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente su embarazo. La tercera razón esgrimida por la titular de Igualdad es la coherencia: "Somos una ciudadanía que abraza la democracia, los derechos de las mujeres y la igualdad, y tenemos que blindarla también en la Constitución". Ana Redondo ha remarcado que la legislación española ha ido avanzando en el reconocimiento del derecho de las mujeres sobre su propio proyecto vital, desde la ley de 1985 sobre la despenalización de determinados supuestos del aborto hasta la reforma del año 2023. España es un referente en materia de igualdad y, con este proyecto, sigue a otros países avanzados como Francia o Luxemburgo, ha argumentado la ministra. Al formar parte el artículo 43 del capítulo relativo a los principios rectores de la política social y económica, su modificación debe realizarse a través del procedimiento de reforma ordinaria, el mismo que se ha seguido en las tres reformas de la Constitución aprobadas hasta la fecha. El cambio, según ha reconocido Ana Redondo, "exige mayorías cualificadas, grandes consensos y mucho diálogo". En concreto, requerirá el apoyo de, al menos, las tres quintas partes tanto del Congreso de los Diputados como del Senado; si no se llega a una mayoría tan amplia, una comisión paritaria Congreso-Senado volverá a redactar y a proponer un texto que será votado nuevamente. Si tampoco sale delante de esa manera, la reforma podrá aprobarse con el voto favorable de dos tercios del Congreso y la mayoría absoluta del Senado. Además, una décima parte de los diputados o de los senadores podrá solicitar un referéndum de ratificación de la propuesta.